Texas Instruments TI-59 y PC-100B

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Texas Instruments TI-59 y estación de programación e impresión PC-100B

Marca: Texas Instruments (TI)

Fabricante: Texas Instruments Incorporated, empresa estadounidense fundada en 1930 y considerada uno de los principales fabricantes mundiales de semiconductores, calculadoras electrónicas e instrumentos científicos durante la segunda mitad del siglo XX.

Año de fabricación:

  • Texas Instruments TI-59: presentada en 1977 y comercializada hasta comienzos de la década de 1980.
  • Texas Instruments PC-100B: introducida en 1978 como estación de sobremesa para las calculadoras programables TI-58, TI-58C y TI-59.

Lugar de fabricación: fabricado en Estados Unidos y ensamblado en Holanda.

Ubicación: Vitrina del pasillo de Decanato en la 3ª planta.

Donada por María Cadilla y el Departamento de Sociología: Metodología y Teoría

Descripción:

La Texas Instruments TI-59 representa uno de los máximos exponentes de las calculadoras científicas programables de finales de la década de 1970. En una época en la que los ordenadores personales apenas comenzaban a llegar al mercado y seguían siendo prohibitivos para la mayoría de los usuarios, esta calculadora ofrecía una capacidad de cálculo y programación extraordinariamente avanzada dentro de un dispositivo portátil.

Su arquitectura permitía automatizar cálculos científicos complejos mediante programas creados por el propio usuario. Estos programas podían almacenarse tanto en la memoria interna como en tarjetas magnéticas reutilizables, una tecnología pionera que permitía conservar aplicaciones incluso después de apagar la calculadora. Gracias a ello, la TI-59 podía adaptarse a necesidades muy diversas, desde cálculos estructurales hasta aplicaciones estadísticas, financieras o de navegación.

Como complemento, Texas Instruments desarrolló la PC-100B, una estación de sobremesa que convertía la calculadora en un auténtico sistema informático de escritorio. El conjunto integraba un teclado de tamaño completo, una impresora térmica y una fuente de alimentación estable, permitiendo desarrollar programas con mayor comodidad e imprimir tanto resultados como listados completos de ejecución.

La combinación TI-59 y PC-100B constituyó una solución de trabajo extremadamente potente para ingenieros, arquitectos, investigadores, profesores universitarios y estudiantes de disciplinas técnicas. Durante varios años, este conjunto desempeñó funciones que poco después asumirían los primeros ordenadores personales.

En la Facultad fue utilizado por el Departamento de Sociología para la realización de cálculos estadísticos y análisis cuantitativo.

Características Técnicas Clave

Texas Instruments TI-59:

  • Calculadora científica programable.
  • Pantalla LED de doce dígitos.
  • Programación mediante secuencias de teclas.
  • Hasta 960 pasos de programa o una combinación variable entre memoria de programa y registros de datos.
  • Memoria repartible dinámicamente según las necesidades del usuario.
  • Más de sesenta funciones matemáticas y científicas.
  • Funciones trigonométricas, hiperbólicas, estadísticas, logarítmicas y exponenciales.
  • Saltos condicionales, subrutinas y programación estructurada.
  • Almacenamiento mediante lector-grabador de tarjetas magnéticas incorporado.
  • Compatibilidad con una amplia biblioteca de programas desarrollados por Texas Instruments y por la comunidad de usuarios.

Texas Instruments PC-100B:

  • Estación de sobremesa para las calculadoras TI-58, TI-58C y TI-59.
  • Impresora térmica integrada.
  • Papel térmico continuo.
  • Teclado ampliado de tamaño casi completo.
  • Fuente de alimentación para funcionamiento prolongado.
  • Impresión de operaciones, resultados, contenido de registros y listados completos de programas.
  • Diseño modular que convertía la calculadora portátil en un pequeño puesto de cálculo científico.

Contexto:

Durante la segunda mitad de los años setenta la informática vivía un momento de transición. Los grandes ordenadores seguían dominando universidades y empresas, mientras que los primeros microordenadores personales apenas comenzaban su expansión. Equipos como el Apple II, el Commodore PET o el TRS-80 acababan de aparecer y todavía estaban lejos de convertirse en herramientas habituales de trabajo.

En este escenario, las calculadoras programables de altas prestaciones ocuparon un espacio intermedio entre las simples calculadoras electrónicas y los ordenadores. La TI-59 ofrecía a científicos e ingenieros la posibilidad de desarrollar programas específicos para resolver problemas técnicos sin depender de un ordenador central.

Texas Instruments impulsó además uno de los primeros ecosistemas comerciales de software portátil. La compañía publicó centenares de programas especializados distribuidos en tarjetas magnéticas para disciplinas tan diversas como ingeniería civil, electrónica, química, geología, astronomía, estadística, economía o medicina. Muchos profesionales podían adquirir directamente aplicaciones listas para usar, un concepto que anticipaba el posterior mercado del software para ordenadores personales.

La aparición del IBM PC en 1981 y la rápida difusión de los ordenadores compatibles marcarían el inicio del declive de este tipo de calculadoras programables. Sin embargo, durante varios años la TI-59 fue considerada una de las herramientas de cálculo portátil más avanzadas del mundo.

Curiosidades

  • La TI-59 fue una de las calculadoras programables más potentes jamás fabricadas antes de la popularización del ordenador personal.
  • Su sistema de tarjetas magnéticas permitía intercambiar programas entre usuarios de forma similar a como hoy se comparten archivos digitales.
  • Texas Instruments llegó a publicar una biblioteca oficial formada por miles de programas especializados, distribuidos en decenas de colecciones temáticas para diferentes profesiones.
  • La combinación formada por la TI-59 y la PC-100B podía documentar automáticamente todos los cálculos realizados mediante impresión en papel térmico, una característica muy apreciada en laboratorios y oficinas técnicas.
  • Numerosas universidades incorporaron estas calculadoras como herramienta docente en asignaturas de ingeniería y ciencias durante finales de los años setenta y principios de los ochenta.
  • Algunos ingenieros llegaron a desarrollar videojuegos sencillos, simulaciones físicas y aplicaciones muy sofisticadas aprovechando la capacidad de programación de la TI-59, demostrando la flexibilidad de una máquina concebida inicialmente como calculadora científica.
  • En la actualidad la TI-59 y la PC-100B son piezas muy buscadas por coleccionistas de calculadoras históricas y museos de informática. Constituyen un excelente ejemplo del periodo de transición entre la electrónica de cálculo especializada y la informática personal, así como de la evolución de la programación portátil antes de la llegada masiva de los ordenadores domésticos.